Lo veo doblar la esquina y me estremezco. Por fin, hoy no me puede fallar. Llevo días esperando parada detrás de la ventana. Mi corazón late fuerte, anticipándose al sonido del timbre. Pero una vez más esta mañana, enérgico y decidido, pasa de largo ignorando mi puerta. No puedo con mi ansiedad y salgo a la calle.
?Por favor, señor cartero, espere un minuto. ¿No tiene algo para mí hoy?
Él niega con la cabeza y me sonríe a modo de consuelo.
?Por favor, revise bien. Pase, pase, póngase cómodo.
Se sienta en el sillón del living y juntos esparcimos el contenido del bolso sobre la mesa ratona. Es cierto, no hay nada. Vuelve a sonreírme como pidiendo disculpas. Qué tostado está. El uniforme azul le hace juego con los ojos. Y qué bien le queda, realza sus pectorales y sus espaldas anchas.
Mientras él guarda los sobres, voy a la cocina. Cuando vuelvo con café y masitas caseras, noto que se aflojó el nudo de la corbata.
Mentalmente redacto el texto del telegrama que enviaré cuanto antes: “Fuiste”.
Daniela Truman
26 de Septiembre 2017 / 04:19

Selección del día 6: "Please, Mr. Postman" de Tiempos modernos 26 de Septiembre 2017 / 04:19
Daniela Truman

 

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