Aunque en ese encierro desmenuzan la comida hasta hacerla papilla, la mujer le sigue llevando sus platos favoritos. Al terminar la visita, las rejas se cierran tras ella. Regresa a su casa donde la aguardan platos sucios y un montón de ropa, en ausencia de su hijo y nuera. Mientras lava la vajilla, piensa cómo ser recluida para estar cerca de su esposo. Desesperada, se lanza desde la escalera. Con la pelvis rota y en silla de ruedas, la internan en el asilo al lado de su marido amputado de diabetes.
Grog
19 de Noviembre 2016 / 21:46

Desechos de familia 19 de Noviembre 2016 / 21:46
Grog

 

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