No podía quitar la vista de su falda corta y del escote de la blusa que le llegaba apenas encima del ombligo. Sus labios carmín parecían de fuego. Me pregunté cómo podría caminar sobre esos tacones tan altos. Los coches pasaban lentamente. Los conductores trataban de constatar la mercancía que ella les mostraba desde diferentes poses. Mis palmas sudadas estrujaban el dinero dentro de los bolsillos. No encontraba el valor para acercarme y proponerle pasar mi primera, inolvidable noche con ella, sin importar el precio. Cuando por fin pude dominar mis nervios fue muy tarde. Otro que pasaba también la vio, y se la llevó con solo mostrarle un par de billetes, abrir la puerta del auto y con un gesto de la cabeza invitarla a subir.
Mónica Brasca
26 de Septiembre 2017 / 13:15

SELECCIÓN DEL 14-09: “La vi parada ahí”, de Black Dot 26 de Septiembre 2017 / 13:15
Mónica Brasca

 

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