Cuando el escritor despertó, ella estaba ahí, amenazante, y él volvió a entrecerrar los ojos fingiendo dormir. Durante años, Augusto la mantuvo aletargada, mientras se hacía famoso con aquella inmovilidad de fósil viviente. Pero algo creció dentro de ella y la hizo cambiar. Ahora se empolvaba y salía a pasear a la calle. Mientras, Monterroso empollaba el huevo de la dinosauria.
Malvadisco
16 de Octubre 2017 / 21:34

Cambio de roles 16 de Octubre 2017 / 21:34
Malvadisco
         Taller18 de Octubre 2017 / 10:52
         José M. Nuévalos

 

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