En sus años mozos, me cuenta mi abuelo, la pasaba con cauchera bajando cuicacoches de las copas de las mezquitas. Hoy los años ya le pesan y se acomoda a diario en un sillón para observar con detenimiento estos pájaros de pico curvo, pelaje pardo y ojos amarillos, mientras se deleita con su ¡uit uit! cuando se lanzan a campo abierto. Al buen rato, se levanta en busca de su escopeta que es más certera que un tirachinas.
esleongo
03 de Noviembre 2017 / 07:44

Pasatiempo 03 de Noviembre 2017 / 07:44
esleongo

 

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