Reunió a su esposa e hijos y les explicó que había recibido una oferta de trabajo en otro país. Debido a sus pocos recursos, el viaje sería largo y tal vez no supieran de él por varios días, hasta que una vez establecido, volviera a ponerse en contacto con ellos. Al día siguiente partió con una pequeña maleta y se despidió cariñosamente de todos.

Enfermo y desahuciado, se internó en un hospital e hizo los arreglos necesarios para su cremación. Pidió al médico enviar una carta contenida en un sobre previamente rotulado después de su muerte.

“Los quiero tanto que no soportaría verlos sufrir durante mi agonía. Recuérdenme alegre y vital y cuiden de su madre, a quien seguiré amando desde donde me lleve el destino” decía la carta.
Hebdomadario
05 de Noviembre 2016 / 15:08

Nov. 4 - Migrante 05 de Noviembre 2016 / 15:08
Hebdomadario
         Taller14 de Noviembre 2016 / 09:48
         Marcial Fernández
                  Marcial: Segunda versión16 de Noviembre 2016 / 04:16
                  Hebdomadario

 

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