Las vocales débiles cansadas de que la A abriera siempre todos los pronunciamientos, y de que les fabricase complots con diptongos, se rebelaron. Crearon sinalefas, diéresis, y acumularon tildes para romper las emisiones de voz. Entonces fue cuando llegó la E y les soltó a quemarropa:
—¡Cuidado! ¡La que esté libre de vocablo que arroje el primer punto final!
Polluel@
01 de Julio 2018 / 14:01

La Asonada 01 de Julio 2018 / 14:01
Polluel@
         Huummmm, si mi memoria está ágil...01 de Julio 2018 / 16:06
         SAPO
         Taller12 de Julio 2018 / 11:21
         Elisa A.

 

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