Aquel titipuchal de mujeres parecía salir hasta de las coladeras. Tantas que luego me sentí cercado. Ni pa' ónde agarrar.

Caminaban dando de gritos y enganchadas de los brazos, como haciendo cerco o una gigantesca escoba que barría con lo que se encontraba. Yo, entre otros tantos. Con la cara pintada, las tetas al aire, ¡pero qué chulada de tetas! Se me hacía agua la boca y... el asunto dejó de gustarme cuando acorralándonos, el viejerío comenzó a escupirnos. ¿Y yo pa' ónde corro?

No hay salida. Y tomaban turno las condenadas pa' darnos de salivazos.

No, si la Lupe se atreviera... que me embarre en la cara y el hocico el comal, o me parta la crisma con el bolillo; pero, ¿escupirme la cara? Nomás eso le falta a la mula, pero no sería de Dios. ¡No sería de Dios!

Don Cello
10 de Julio 2018 / 19:46

En la vorágine 10 de Julio 2018 / 19:46
Don Cello

 

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