La pequeña fosforera se desgañita para llamar la atención de los transeúntes: “Cerillas, cerillas”. Nadie se detiene. ¡Y ella padece tanto por el frío! Enciende un fósforo. La calidez atrae al primer fantasma navideño. Y en esa sucesión de luz y sombra, fantasía y realidad, llega el turno del último espectro con una visión del futuro. Un campo de guerra. Niños despedazados. Rayos asesinos despedidos por escarabajos de hierro. La imagen se esfuma con el chisporroteo agónico del fósforo. Solo queda la niña envuelta por esa aura desgastada de los moribundos. Y me pregunta: — ¿Y tú que ves, lector? —Como dijo Jesucristo: “Pobres siempre va a haber en el mundo”— le respondo inconmovible. Prosigo comiendo el potaje arropado en sábanas raídas que me evitan desperdiciar dinero en calefacción.
Malvadisco
05 de Diciembre 2016 / 14:36

Espíritu imperturbable 05 de Diciembre 2016 / 14:36
Malvadisco

 

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