Con su magia, Santa Claus detiene los relojes para poder repartir los regalos por todo el mundo en una solo noche. Por su parte, los elfos esparcen el polvo mágico que induce al sueño. El don élfico paraliza al niño en su cama, mientras ellos se acercan como un círculo de sombras a su alrededor. A la mañana siguiente, con la emoción de los obsequios bajo el árbol, los infantes ignoran el escozor y la dificultad para cabalgar en las bicis nuevas.
Malvadisco
11 de Diciembre 2016 / 10:58

Visita íntima 11 de Diciembre 2016 / 10:58
Malvadisco
         Taller12 de Diciembre 2016 / 15:51
         carlos bortoni
                  Leve sospecha12 de Diciembre 2016 / 18:31
                  Geek

 

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