Recopilación de noviembre 2016


Día 1 (Tallerista: Elisa de Armas)
Amor irlandés (por Richard Densmore)
Como cabeza del clan O'Hallorand, Finn el guerrero siempre tuvo presente que su naturaleza bélica le atraería incontables enemigos que tarde o temprano acabarían matándole. Por eso, vivía temeroso de que el espíritu familiar de su clan lo visitara para anunciarle su muerte. Y una noche en la que logró conciliar un poco de sueño, el momento llegó.

A punto de entonar su lúgubre aviso, la banshee vio que él abría los ojos y calló, lo mismo que él cuando vio su hermosa y etérea presencia. Ningún canto se oyó esa noche, ni las que le siguieron que fueron muchas, hasta que Finn terminara sus días sin que su peculiar amante se lo anunciara.

Luego de aquel extraño suceso, hasta hoy en día y desde que nacen, todos los pálidos descendientes del clan O'Hallorand escuchan canciones de cuna cuando no pueden dormir.

Debilidades (por Chemin de fer)
Deidamea se resistía a aceptarlo, pero llegó el día en que hubo de admitirlo: se había enamorado de su pie. No del propio, sino del de aquel hombre que recién había conocido. Desde el tobillo, su forma, textura y tamaño ejercían sobre ella un embeleso inexplicable, contrario a lo que el carácter y temperamento brusco del guerrero le inspiraban. Tras vanos intentos por descubrir la causa de su obsesión, no lograba alejarlo de su mente y de aquel amor nacería Neoptólemo. Con los años, Aquiles pasaría a ser historia, mientras ella, seducida por esa parte inolvidable, se ha desdibujado entre el tiempo y la leyenda. Su recuerdo daría pie a esta historia.


Día 2 (Tallerista: José Luis Velarde)
De Visita (por black dot)

Todos los años vengo a ver si todavía está aquí. Su silencio es una muralla alta e imposible de atravesar. Dormir es acercarse a ella para que estire sus brazos y me ciña desde la muerte.

Amor fraterno (por Septentrión)
Tras las rejas, pago mi crimen sin arrepentimiento. Sé que sus heridas sanarán. Liberada ya de los maltratos y violaciones de nuestro padre, volverá a volar.


Día 3 (Tallerista: Juan Manuel Montes)

Día 4 (Tallerista: Marcial Fernández)
DESIERTO
Día 5 (Tallerista: Victor Antero)

Día 6 (Tallerista: Daniela Truman)
Crimen y castigo (por Hebdomadario)
Cuando Leticia se enteró de quién era en realidad el hombre del que estaba aún enamorada, buen marido y padre de sus tres hijos, proporcionó información a la policía para detenerlo. Él nunca lo supo. Como mujer inteligente y buena madre, sabía que los castigos merecidos son también parte del amor.

Ficticia, eternamente (por Giulianna A)
En cuanto entré al mundo Ficticia, sentí que que este me comía con rapidéz y no era gentil conmigo; me hacía aporrear el teclado creando maravillosas palabras, me hacía querer y querer más, moría por escribir todo lo que sentía en ese preciso instante.
Y pensé que con quince años no podría enamorarme tanto de algo que no puedo tocar, que no puedo sentir, pero que puedo hacer que la gente sienta. Me enamoré hasta enloquecer de él, de este mundo que Internet me brindó por accidente, y ya no hay vuelta atrás. Llegué al punto límite, dónde me siento engañada por el simple hecho de que otros escriban en el pecho en el que quiero dormir, eternamente.

In extremis (por Chemin de fer)
Petrificado, con el cable todavía en la mano, jura haber escuchado “gracias, mi amor” en boca de su amada compañera, poco después de que cesara el rumor del respirador artificial que la mantuvo con un hilo de vida durante meses.

Dispar de amores (por Gata Blues)
Le pido que pose de perfil sin más pretensiones, y ella, dale con que le traiga la luna. Y me visto de astronauta para demostrarle que yo también sé estar a la altura.

Amor imposible (por apóstrofe)
Cada vez que recuerda la romántica historia que su madre le contó sobre su origen, aún incrédulo, el pez gato esboza una tierna sonrisa.

Viajero sideral (por black dot)
Del otro lado del mundo y bajo las mismas estrellas, caminando sobre las hojas ocre de árboles que se preparan para invernar, estás tú. Tan lejos, que pareciera que es otro planeta, estoy yo. Viajaré en un cohete, mi nariz pegada al vidrio, buscándote entre los astros. Listo para vestir mi traje espacial para poder sentir el calor que irradia de tu cuerpo y no derretirme en este amor exacerbado.


Día 7 (Tallerista: Carlos de Bella “Sapo”)
Morir de amor (por Liquid paper)
En la oscuridad descubrimos en el cuerpo a cuerpo que estábamos hechas una para la otra, tanto que olvidamos asumir las posiciones adecuadas para el acto y nos fundimos en un abrazo apasionado. Cuando escuchamos que se accionó la sierra, era demasiado tarde. Afuera, el mago pagaría la culpa de la insensatez amorosa de sus asistentes.

Matrimonio igualitario (por El enfante)

Que fueran hombres no representaba un problema. Quién fuera el macho, tampoco. Contratar a una mucama resolvía su apatía por las labores domésticas. Lo que sí era un serio conflicto es que uno era fanático del Real Madrid y el otro del Barcelona.
La solución cayó del cielo: un aficionado menos de cada club era como quitarle un pelo a un gato, mientras que dos nuevos hinchas del último en la tabla le vendría muy bien al equipo.

Renuncia (por Chemin du fer)
Nació en Palestina. Su herencia árabe se manifiesta en sus bellos ojos negros y en el cabello oscuro que contrasta con el del soldado israelí a quien ama, y él a ella. Tras varios encuentros furtivos, deciden emigrar al lejano oriente y casarse bajo el rito budista. Suficientes conflictos hay entre los fanáticos seguidores de Jehová y Alá como para añadir otro.


Día 8 (Tallerista: Tequila)
EL TIEMPO SE DETIENE (por black dot)
“Hoy vengo sólo a visitarte. Ya es difícil juntar a los hijos, pero aquí estoy”. La vio. La barrera transparente de apenas tres centímetros era infranqueable, fría, sucia. Su voz sonaba con un poco de estática, “te quiero”, dijo ella. Platicaron un poco hasta que se oyó el clic que cortó la comunicación. El se puso de pie y colocó su mano en el cristal. Iba a decirle que la esperaría así pasaran otros quince años, pero en ese momento el uniformado se acercó con las esposas para sujetarle las manos. Esas mismas manos con las que había matado a su vecina por los malditos celos.

ÉBANO Y MARFIL (por chemin de fer)
Días después de la catástrofe, Nancy deambula entre la pestilencia de miles de cadáveres putrefactos y escombros. En su recorrido encuentra a Jack hurgando en las ruinas de una bodega de alimentos enlatados. Ella se acerca con desconfianza a aquel supremacista blanco que muestra su desprecio por la joven negra que le pide algo para comer. Tras percatarse de que son los únicos sobrevivientes en cientos de kilómetros a la redonda, entienden que deberán prestarse ayuda y apoyarse, e intuyen que el futuro de la humanidad podría depender de ellos.

Tres años después, los efectos de la radiación provocan que ella muera. Imperturbable, Jack cava una fosa y deposita el cuerpo. Mientras lo cubre, una lágrima furtiva humedece la tierra que acaba de palear. A su lado, el llanto de dos infantes mulatos tomados de la mano, lo distrae de la faena.

AMOR SALUDABLE (por Gata Blues)
A pesar del castigo, hemos sobrevivido gracias a la ingesta de la manzana. Los beneficios saludables se traslucen en la imagen que proyectamos a través de nuestros cuerpos: la piel tersa y suave como la de un bebé, Eva; la de Adán, recia; un hombre hecho y derecho, como mandan los cánones de los nuevos tiempos.

Au revoir (por Telares)

Estela es rubia, de ojos celestes, cuerpo delgado y armonioso. Y de una voz profunda, directa a la emoción, que la hace muy atractiva a sus setenta años.
Roland posee el máximo encanto que para ella un hombre puede tener: es culto, elegante, francés, y casado. A sus ochenta y dos años, todos los inviernos huye de sus anclajes y del frío europeo hacia una hermosa playa del Atlántico sur.
Llevan años de pasión intermitente y desprejuiciada, en un escenario pasajero donde la dama se transforma en geisha y el ingeniero, en chef.
Cada final de verano repiten la ceremonia de despedida: vuelven a ser el uno para el otro una tarde más, y como siempre, sospechando que es por última vez.
Estela llegó un poco más tarde este verano, el restorán de Roland estaba cerrado. No se atrevió a preguntar.


Día 9 (Tallerista: Lucía Casas Rey)
Renovación (por el efante)
Él poseía una mente brillante, buena memoria y disciplina. Ella era olvidadiza, descuidada e indolente. La relación naufragaba. El amor renació cuando él decidió olvidarla.

Rodin (por black dot)
Trabajó quitándole todo aquello que le sobraba. Un golpe seco aquí, una retocada allá. Su esencia fue emanando desde la rugosidad de la cantera. De cierta manera ella fue la que dictó su forma y su tamaño. Al terminar quedó sobrecogido. ¡Era tan hermosa, tan real! Tuvo que esculpirle un compañero para que su corazón de piedra pudiera amar a alguien, perfecto, como ella.


Día 10 (Tallerista: Dakiny)
Alfa y Omega (por Chemin de Fer)
En un principio eran el trabajo y los compromisos laborales, a veces los amigos y otras, su afición al montañismo. Al final, cuando se acabó la juventud y los amigos se habían ido, ella seguía ahí, invisible, pero cierta y fiel.

El adiós (por El efante)
Cuando se percató de los devaneos de su novia con otro hombre, la furia se hizo presente y pensó en cómo deshacerse de ellos. Entonces, cuchillo en mano, descargó toda su ira. Tras varias acometidas, la envidia por no lograr lo que el otro sí conseguía y el complejo de culpa quedaban, al igual que la mesa, hechos pedazos. Su amor por ella no le permitían hacerle daño, sino aceptarla como era y dejarla ser feliz.

Cautivado (por black dot)
La primera vez que puso sus ojos en ella, se extasió con la textura de su piel, el matiz de su cabello, la divinidad de su forma.

Hizo una ofrenda a la Pitonisa para que consultara al oráculo en su nombre.

Al atravesar el Ponte Vecchio, el joven llevaba una violeta en la mano, que dejó caer en el Arno, para que se le concediese la única de sus plegarias. Después entró en la Uffizi y se detuvo frente a ella. Ahí esperó hasta que, en un momento de debilidad, Venus se enamoró de él.

Día 11 (Tallerista: Carlos Bortoni)
Mirada poética (porEnigmática)
He ahí el amor de su vida, el reflejo de su propia imagen, en el espejo de los ojos de su musa.

Melania (por Hebdomadario)
Esa noche estaba inquieta, sin poder dormir. Al día siguiente sabría si iba a ser la primera dama del país más poderoso de la tierra o no. Antes debía decidir si votaba con el corazón o con la cabeza. Finalmente encontró solución a su dilema: lo haría con los dos, pensando en el hombre que la ama y en el vestido de Christian Louboutin, la bolsa de Louis Vuitton y los zapatos de Gucci que planeaba llevar al día siguiente. Solo entonces, entró en un profundo sueño.

Quimera (por Apóstrofe)
Claudine era rubia, alta, delgada y de finas facciones; culta e inteligente. Además de cariñosa y dócil, tenía un carácter generoso y paciente. Esperé por años a que apareciera, hasta que en el otoño de la vida conocí a Verónica por casualidad. No era rubia, ni delgada y era de estatura y complexión medias. Con el tiempo, aceptó mis defectos y manías, entendió mis circunstancias y olvidos, mientras yo me acostumbré a que, no obstante su dificutad para caminar, su rebeldía, imaginación y curiosidad, me hicieran correr siempre detrás de ella.

La playa (por Black dot)
Desde la pequeña ventana, el pelo cano de la anciana brilla con el sol de julio. Al final del sendero, que alcanza divisar, las olas rompen en la arena dorada. Han pasado muchas lunas desde que enviudo, pero ella sigue ahí, día con día, apostada en su silla, esperando. Sus manos recorren un rosario cuyas cuentas lucen desgastadas mientras balbucea una oración. Cuando baje el calor se pondrá de pie e ira a la playa. Se mojará las piernas para que la espuma regrese las caricias y el amor de un navegante que le entregó su vida a esa mar que ella ha ido llenando con lágrimas.

Última voluntad (por Grog)
En el hospital se agrupan alrededor de su agonizante novio a la espera de un milagro. Ella es ignorada por la familia de él, que la considera una vil interesada. Él muere con cada latido de su enfermo corazón. Tras una mirada hosca, ella sentencia: "Me voy". Saca un arma y jala el gatillo dentro de la boca. Cae muerta. En el bolsillo de su blusa, una nota: "El corazón es para él".

Previsor (por Chemin de fer)
Ella me ha hecho el hombre más feliz. Desde que apareció en mi vida, contabilicé los gastos, que ascienden a una cifra similar a la fortuna que mis amigos pagaron durante su vida, que los dejó dependiendo de una mísera pensión en la vejez. Yo soy millonario y disfruto de un retiro muy holgado. Por eso amo a Rebeca y a mis hijos. Gracias a ellos ahorré cada peso que habría gastado si no fueran solamente un producto de mi imaginación.


Día 12 (Tallerista: José T. Espinosa-Jácome)

Día 13 (Tallerista: Laura Elisa Vizcaíno)
Realidad virtual (por el efante)
Él era especialista en inteligencia artificial. Que ella no fuera humana no representaba un problema. Tampoco si solo podían comunicarse a través de aparatos. No le causaba conflicto la ausencia de una forma definida: él se encargaba de modelarla. El intercambio intelectual y las vívidas sensaciones que Martín experimentaba en cada encuentro con Viridiana 3.1 eran mejores y más intensos que en la vida real, hasta que logró imprimirle sentimientos a la versión 3.2. y el amor se hizo patente.


Día 14 (Tallerista: Mónica Brasca)
El divo distante (por El Gato)
Durante años ella ha ido a verlo sin perder la esperanza. Él permaneció imperturbable ante sus labios entreabiertos y sus ojos que lo observan húmedos de emoción. Ese hombre, adorado por tantas, no entiende de sentimientos. Si no logró seducirlo cuando era joven, qué le espera ahora.
“No regreso más”, se dice al abandonar la Galería de la Academia. Como siempre, es la última en marcharse.
—Psst, psst —escucha al volver sobre sus pasos.
Ella sonríe, no hay duda de que, por fin, el llamado proviene de esos perfectos labios de carrara.

Amar en tiempos revueltos (por Enigmática)
Para no perder la referencia del éxito de nuestro amor, convergemos en dos puntos principales: la cara reversa de la moneda sin gastos superfluos y la cruz de la muralla sin límites fronterizos.


Plan divino (por black dot)
Ella era de una belleza sin igual, de otro tiempo, y se aseguraba que de una trayectoria intachable. Aunque siempre vistiera a la antigua, su cuerpo de formas angelicales atraía a Luis. Él solo iba a verla para hacerle promesas y regocijarse en ella. Le había jurado que se portaría bien. Sabía que su recompensa seria el paraíso y ahí, la virgen dejaría de serlo.

La delgada frontera (por Chemin de fer)
Cuando la agente encubierta contra la inmigración ilegal vio a aquel hombre, fingió conocerlo y le sugirió que se retirara del lugar. Él se alejó, confundido y temeroso, al ver que lo seguía. Ella lo abordó y le explicó cuál era su misión. Cuando él, mirándola a los ojos, admitió su condición de ilegal, ella confirmó lo que su instinto de mujer le había dictado. El resto de la historia la guardan con celo en sus corazones.

Amor compensatorio (por Hebdomadario)
Ella estaba por encima de él en la escala social. En el plano amoroso, hallaron que todo funcionaba de maravilla al invertir las posiciones.


Día 15 (Tallerista: Tequila)
FOBIAS (por Chemin de fer)

Sara debía decidir entre el androfóbico Ramsés y Alberto, quien padecía ailurofobia. Tras varios días de inquietud y zozobra, el amor incondicional y meloso del felino terminaba por conquistarla.


Día 16 (Tallerista: Josep M. Nuévalos)
El encuentro (por Esquerdi)
Salí a pasear con Firpo, mi perro. Al llegar a una esquina casi choqué con ella. Me sonrió y le correspondí. Tomó la misma dirección y me preguntó si iba al parque, a lo que asentí y seguimos platicando. Recuerdo lo que dijimos, mas no nuestras voces. Podría afirmar que era telepatía, pues en tan solo unas cuadras tuve la sensación de conocerla desde siempre. Continuamos hasta que perdí la noción de dónde estaba. Firpo iba adelante, sin distraerse, como si conociera el camino. Llegamos frente a un portón, detrás del cual había una enorme finca con una construcción antigua. Caminamos hasta un salón con un gran boquete en el techo y unos sillones viejos donde nos sentamos. Nos fundimos en abrazos, caricias y besos. Me desvistió y yo a ella; nos recostamos e hicimos el amor. En el éxtasis, perdí el sentido del tiempo y la realidad. Más tarde ella empezó a elevarse mientras yo intentaba retenerla. Le pregunté si volvería a verla. Respondió que la respuesta debería encontrarla en mí, no en ella y desapareció por el agujero.

Al regresar a casa, me entero que han pasado dos días. Oigo ladridos de Firpo quien me insiste en salir. Al hacerlo, corre en dirección de la calle, desde donde ladra, invitándome a seguirlo. Camino hasta donde nos encontramos días atrás y la veo venir: alta, delgada, pálida, envuelta en una túnica. Su apariencia me evoca a la muerte, o a la vida eterna a quien, parado en la esquina, espero con ansia de enamorado.
Juramento hipocrático (por Chemin de fer)
Enamorarse de su nueva paciente no estaba en sus planes y complicaba las cosas. Loco de amor, se inventó trastornos, adujo incapacidad y, una vez liberado, acudieron juntos a otro psicólogo. A los pocos días descubrieron la terapia lúdica idónea, basada en los innegables beneficios de la práctica del Kamasutra.

Día 17 (Tallerista: Cesar David García Espriella)

Día 18 (Tallerista: Carmen Simón)
DESIERTO

Día 19 (Tallerista: Fernando Pérez-Cárdenas)
DESIERTO

Día 20 (Tallerista: el aguila descalza)
Pira (por Black dot)
De todos los hombres en su harem, la vampira solo amaba a uno. Rompía la mañana cuando la muerte se llevó al favorito. La condesa se arrojó sobre el cuerpo inmóvil. Poco después del amanecer los descubrieron fundidos en una última llamarada de amor.

Transilvania (por Chemín de fer)
Sorina se enamoró de aquel distinguido noble. Más tarde, al enterarse de quién era él en realidad, no dudó un instante en ofrecerle su cuello virginal a Vlad.

El pintor y la ciega (por ex machina)
El verdadero amor nació cuando cambió el pincel por la pluma. Su prosa y poemas fueron la luz que iluminó el nuevo mundo.

Química (por Liquid Paper)
La conocí cuando falleció mi esposa. Su sola presencia en la sala de velación me infundió una paz interior que nunca había experimentado. Al despedirse me dio un abrazo inolvidable y me pidió que la buscara al tiempo que me guiñaba un ojo con cierta malicia. No obstante mi consternación, me sedujo a tal grado que me ha turbado la mente. Desde ese día me atravieso al paso de los automóviles y hago toda suerte de actos suicidas en espera de encontrarla pronto.

Más que mil palabras (por de Gata Blues)
A eso es a lo que me refiero, a oír, ver y callar, cuando digo que nos queremos en silencio.

F.C. Perezcardenas
11 de Diciembre 2016 / 12:58

sin titulo 11 de Diciembre 2016 / 12:58
F.C. Perezcardenas
         Acerca de las compilaciones de octubre y noviembre…11 de Diciembre 2016 / 13:00
         F.C. Perezcardenas

 

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