La última visita de Santa Claus a México fue muy peculiar, debido a los diversos eventos mágicos en los que se vio involucrado. Recién llegaba, recibió una foto-multa por circular a exceso de velocidad más arriba del segundo piso. Después, el trineo desapareció y volvió a aparecer en un corralón, bajo el argumento de estar estacionado en lugar prohibido. Otro momento mágico ocurrió cuando logró encontrar un taxi que lo llevara a recuperarlo.

Más tarde el trineo se esfumó de nueva cuenta, para reaparecer desmantelado en la colonia Buenos Aires donde era vendido por partes. Tras haberse desvanecido, los regalos se materializaron en Tepito y los renos fueron transformados por arte de magia en tacos de arrachera en Neza y Ecatepec, ante el beneplácito de la clientela que se peleaba por probarlos.

Más que magia fue un milagro cuando frente a sus ojos, envuelta en una humareda de diesel, apareció una grúa que lo llevó a un refugio canino, donde consiguió unos perros famélicos que, una vez disfrazados de renos con unas ramas, apenas alcanzaron a llevarlo de regreso a su cuartel general. Mágico fue también el instante en el que se percató que, por fortuna, esa había sido su última escala.
Chemin de fer
13 de Diciembre 2016 / 13:22

Realismo mágico 13 de Diciembre 2016 / 13:22
Chemin de fer
         sin titulo16 de Diciembre 2016 / 22:43
         Laura Elisa Vizcaíno

 

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