Como se había anunciado semanas antes, la huelga del SEGERSAC (Sindicato de Enanos, Gnomos, Elfos, Renos, Similares, Afines y Conexos) estallaría a la medianoche, hora local del Polo Norte del día veinticuatro. Desesperado ante la intransigencia de los demandantes, Santa Claus llamó unos días antes a su antigua conocida Blanca Nieves para pedirle que le prestara a los Siete Enanos y a los animalillos del bosque para hacer frente a la catástrofe que se avecinaba. Tras anunciarle que después debería devolverle el favor, cerraron el trato.

Aunque la Navidad se salvó, ahora Santa enfrenta tres graves conflictos: negociar y resolver la huelga aún vigente, sacar de la villa a los emergentes que reclaman salario, horas extra y nocturnas, compensación por trabajo en día feriado y otras prestaciones, además de los sueldos caídos del mes que ya lleva la disputa, y el tercero, más complejo aún: satisfacer, a su edad, las demandas amorosas y fantasías insatisfechas de su examante.
ex machina
17 de Diciembre 2016 / 15:14

Los esquiroles 17 de Diciembre 2016 / 15:14
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