Huérfano desde pequeño, pasó toda su vida en las calles hasta llegar a la vejez. Se lamentaba de no haber hecho nada en la vida y no veía posibilidades de trascender. Sin embargo, sospechaba que tenía un ángel protector, pues jamás hubo una Nochebuena en la que no recibiera un regalo. Poco antes de la navidad, en la penumbra de su vivienda improvisada, recibió la visita de un anciano vestido con una túnica y un paquete bajo el brazo. Pensó que había llegado su hora.

—Sé que habrás de perdonarme algún día, hijo mío —le anunció con voz trémula —. Era necesario que pasaras esta dura prueba y sufrieras de todas estas privaciones para entender el sentido de la humildad y la generosidad. Llegó el momento de te pongas esta ropa y continúes mi labor. Sabes, porque nunca me he olvidado de ti, que te amo. Buena suerte en tu nueva misión.

Eskuerdi
18 de Diciembre 2016 / 22:51

El relevo 18 de Diciembre 2016 / 22:51
Eskuerdi
         Taller24 de Diciembre 2016 / 15:30
         Sergio R Chirillo
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         Sergio R Chirillo

 

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