Opciones

Aquella Navidad fue extraña. Vivía solo y decidí pasar la Nochebuena en casa de mis padres. A la mañana siguiente, para nuestra sorpresa, había un regalo anónimo para mí en el árbol. Era un cubo multicolor con extraños signos por descifrar. Cuando lo hice, apareció un gnomo que me ofreció tres regalos que debía elegir en el orden indicado. Me advirtió que si mi primera elección era acertada, me daría oportunidad de escoger el segundo, y que sólo si la última elección era la correcta, me otorgaría también el tercero. Me dió a escoger entre SALUD (1), DINERO (2) Y AMOR (3).

(1) SALUD
—Lo siento —exclamó el hombrecillo —. Me temo que no era la opción más indicada. Ciertamente la salud es necesaria e importante y te la concedo, pero ¿qué es una vida saludable sin amor?

Espero que aprendas a darle el valor que tienen estos dones. Tal vez nos volvamos a ver algún día. Hasta entonces.

(2) DINERO
—Qué lástima. Si hubieras escogido otra opción antes, este regalo hubiera sido más cuantioso —me dijo el enanito —, pero dada tu avaricia, aquí tienes este billete de cien dólares. Guárdalo para alguna emergencia o, si puedes, úsalo para comprar salud o amor. Hasta nunca.

(3) AMOR
—Acertaste —exclamó con una sonrisa el hombrecillo —. El amor es lo más importante en esta vida. Con él puedes hacer todo. El amor mueve montañas, según me han dicho por ahí.

En ese momento tocaron a la puerta. Eran los nuevos vecinos que venían a regalarle a mis padres un pastel de Navidad. Los acompañaba su hija Mariana, quien estudiaba en el extranjero y recién había llegado para pasar las vacaciones de fin de año con ellos. De inmediato sentí el flechazo. Empezaba a platicar con ella cuando escuché que alguien me llamaba desde la otra habitación.

Era el gnomo, quien me indicó que tenía tres opciones: escoger cualquiera de los siguientes dos regalos faltantes: SALUD (11) o DINERO (12) o regresar con ELLA (13).

(11) SALUD
—Acertaste nuevamente —me dijo con gran alegría el enanito —. La salud es primordial para vivir una vida plena si, además, tienes amor. Con ellos puedes enfrentar todos los retos. Ahora debes escoger entre regresar a la otra habitación a concretar el amor con ella o elegir tu tercer regalo.

Le pedí que aguardara un poco, que solo me tomaría dos minutos y regresaba. Se negó a esperar. Debía decidir en ese momento si reclamaba mi tercer regalo, el DINERO (21) o me regresaba con ELLA (22).

(12) DINERO
—Es una lástima —dijo ahora el gnomo —. Deberías haberlo pensado mejor. Aquí tienes diez billetes de cien dólares. Guárdalos para cuando tu salud decaiga. Hasta luego.

Regresé a la otra habitación y continué la plática con ella. Nos enamoramos y, tras seis meses de noviazgo, caí enfermo de hepatitis. Fue entonces cuando Mariana conoció a otro hombre y desapareció de mi vida. Mientras tuvo vigencia, el primer regalo fue estupendo. El segundo no alcanzó a cubrir todos los gastos médicos.

(13) AMOR
El gnomo se esfumó y regresé a la otra habitación. Estaba confundido y un sentimiento de frustración me invadía. Continué la plática con Mariana y acordamos en salir de paseo al día siguiente. Fue un amor fugaz que terminó cuando ella regresó a la Universidad en el extranjero para continuar sus estudios. Aunque efímero, su paso por mi vida fue un regalo que aún recuerdo con cariño.

(21) DINERO
—Vaya, fallaste —dijo con una expresión burlona —. Si hubieras escogido la otra opción te lo hubiera concedido en automático, pero te ganó la avaricia. Sin amor, ¿de qué sirve el dinero? Es una lástima. Hasta Nunca.

El enano se desvaneció y yo regresé a la habitación donde estaba Mariana. La cabeza me daba vueltas y no sabía si aquello había sido un sueño. La animada plática con ella se prolongó casi tres horas. Había química entre nosotros. Salimos juntos en varias ocasiones y nos enamoramos. Cuando le conté lo ocurrido un año después, le pareció ridículo. Fue entonces que decidió regresar a su Universidad fuera del país para cursar una maestría y no volví a verla. Conservo muy buenos recuerdos de mis dos regalos, pero quizás el desenlace hubiera sido distinto si mejor me hubiera guardado el secreto.

(22) AMOR
El gnomo desapareció ante mis ojos haciendo un guiño. Ya no recuerdo qué excusa inventé para justificarme con Mariana por haber abandonado la charla cuando regresé. Era muy hermosa, graciosa e inteligente, y me enamoré de inmediato de ella. Fue hasta dos años después, cuando nos casamos, que le conté esta historia que jamás me ha creído por inverosímil y solo se ríe de mí. Lo cierto es que haya sido un regalo de Navidad o no, ella es lo mejor que me ha ocurrido. Con el dinero que fue depositado en mi cuenta bancaria al día siguiente compramos la casa donde vivimos y guardo el sobrante para alguna emergencia. O tal vez algún día construya un pequeño monumento en recuerdo de aquel hombrecillo que cambió mi vida.
Marcial Fernández
02 de Enero 2017 / 08:28

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