Cubo por cubo va edificando una cúpula, que no es llega más arriba de la altura de su cabeza. Su mujer lo ve mientras alimenta a su pequeño hijo. La tarde se hace gris y empieza a caer sobre ellos mientras el viento levanta la nieve del piso y la empieza a amontonar contra el iglú. A cada paso que da el blanco material cruje bajo sus botas y desde la distancia las focas, que mañana teñirán con su sangre la blancura inmaculada, ven al hombre sin saber lo que el destino les depara.
Black Dot
02 de Enero 2017 / 12:25

Preludio 02 de Enero 2017 / 12:25
Black Dot
         Saludos03 de Enero 2017 / 15:00
         José Luis Velarde

 

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