Que los dos fueran hombres no representaba ya un problema en la actualidad. Que ambos quisieran asumir el papel de macho, tampoco: se turnarían. Que a ninguno le gustara cocinar, tenía solución: contratarían una cocinera. Lo que sí era un serio problema es que uno era fanático del Real Madrid y el otro del Barcelona.

La solución cayó del cielo: un aficionado menos del Madrid o del Barsa, era como quitarle un pelo a un gato, mientras que dos nuevos hinchas del Granada, último en la tabla, le vendría muy bien al equipo.
el efante
07 de Noviembre 2016 / 22:44

Matrimonio igualitario 07 de Noviembre 2016 / 22:44
el efante
         Taller10 de Noviembre 2016 / 13:35
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