Un par de horas antes habían tocado a la puerta. La que abrió los vio tiritar de frio y los invitó a pasar. Mientras les preparaba una bebida caliente y algo que comer ellos la veían ir y venir en la cocina. La dulce apariencia de la vieja los conmovió, la ternura de sus palabras les dio confianza. Después, cuando la nevada había amainado, se alejaron del lugar por el mismo sendero por donde habían llegado. Se llevaban de aquella casa algunas cosas de mínimo valor, un termo con el resto de la bebida caliente y la sangre de la anciana embarrada en las suelas que, al mezclase con la nieve, tomaba ese tinte rosa como un algodón de azúcar.
Black Dot
12 de Enero 2017 / 16:03

La tormenta 12 de Enero 2017 / 16:03
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         Por favor ignorar esta. La he subido antes!!!13 de Enero 2017 / 20:21
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