Arriba la noche ha caído y ya no queda nadie en la calle. Los habitantes de la ciudad parecen haber desaparecido. A la luz de una vela que alumbra la alcantarilla, el pequeño escribe su carta al viejo Noel. Cree estar solo, pero escucha menudos pasos que van y vienen. El niño mueve la flama y los ojos brillantes de las ratas, que se han quedado quietas, lo miran. Apaga la vela y trata de conciliar el sueño. Ahora solo se escucha el ruido de su estómago vacío y el murmullo de sus plegarias a Dios para que la magia de la Navidad también lo alcance a él.

Mónica Brasca
13 de Enero 2017 / 15:55

Selección del 14/12: Estampa navideña, de black dot 13 de Enero 2017 / 15:55
Mónica Brasca

 

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