Las hambrunas llegaron tras un duro invierno que gangrenó los campos y destruyó cosechas. Mientras, seguía en aumento la recaudación de diezmos y tributos por parte de la corona, los nobles y los señores prelados. De pronto, con carácter de urgencia, la Iglesia y la Corte decretaron la prohibición en cualquier ceremonial del acto del besamanos. La alarma surgió al constatar que la plebe en masa, aprovechaba tan nobles muestras de sumisión y respeto para entregarse vorazmente a la práctica del canibalismo.
Aarón
17 de Enero 2017 / 05:40

Vasallaje 17 de Enero 2017 / 05:40
Aarón
         Interesante e irónica mini. Mi 20 de Enero 2017 / 06:03
         Rudolf

 

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