Me encanta el invierno, pero cuando se me mojan los zapatos lo detesto pues la humedad se pasa a las medias y tengo que aguantar el frío en los pies durante toda la tarde en la oficina. Alguna vez las colgué sobre la cafetera esperando que se secaran, pero nadie más se sirvió café, lanzando improperios con cara de disgusto. Hasta las botaron a la cesta de la basura. Ahora, cada vez que me ven salir bajo la lluvia, cuando regreso hay un reverbero en lugar de mi ordenador.
esleongo
17 de Enero 2017 / 10:55

A falta de secador 17 de Enero 2017 / 10:55
esleongo

 

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