Con movimientos torpes, encorvado y envuelto en su capa raída, camina lentamente sobre la nieve y se acerca a la taberna escondida entre la noche. Su rostro barbado y envejecido se esconde bajo la escarcha cristalina que lo cubre, y así es visto desde el interior, cuando pasa su mano sobre el vidrio empañado. Ella, arropada al lado de la chimenea, lo descubre a través de la ventana y corre jubilosa a recibirlo.
––Primavera, ahora sigues tú ––exclamó el Invierno entregándole la llave de la nueva estación, desplomándose a su lado.
esleongo
19 de Enero 2017 / 16:53

Cambio de turno 19 de Enero 2017 / 16:53
esleongo

 

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