Cuestión de paciencia
Se había congelado la tinta de su pluma así que intentó frotarla para que se calentara. No le fue posible mover sus manos, así que las golpeó suavemente contra el escritorio hasta escuchar ruidos como de cristales y pequeñas rocas cayendo. Animado golpeó con firmeza su cabeza y su corazón. Luego frotó la pluma de nuevo y un ligero vapor salió de entre sus manos. La primavera lo encontró escribiendo su segunda novela.
El Gato
20 de Enero 2017 / 21:27

Cuestión de paciencia 20 de Enero 2017 / 21:27
El Gato
         TALLER23 de Enero 2017 / 12:27
         el aguila descalza

 

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