[ Comentarios ] [ Marina de Mayo, 2008 ] [ Marina de Ficticia ]
Cada noche traspone la puerta de su casa para recorrer la rambla. Muchos se aproximan atraídos por su mirada, víctimas efímeras de su obsesión. El inspirador de sus apetencias atávicas, parece ocultarse en las sombras, entre los borrascosos perfiles. Sola, retorna con la ausencia en las venas como animal doliente.
El crepúsculo agoniza hoy y la bruma diluye las siluetas. Entre los ruidos del mar y el olor a moluscos, sobre la arena oscura, con pasos firmes y ojos por estallar en luz, aparece el guardián de las oscuridades, el tan esperado.
Ella tiembla en la húmeda tiniebla; y por un instante, la memoria de los astros, el desatino del cosmos, la incógnita del infinito, el todo y la nada se despliegan en su cuerpo. Aparta el tul que cubre su pecho y ofrece bajo la luna macilenta, la arteria henchida.
Frágil, mortal, reconoce al fin su tan soñado Príncipe.
el aguila descalza