En aquel hogar moderno, aséptico, minimalista y tecnificado hasta el absurdo, el gato era parte del escenario. Estaba condenado. Sin algo interesante que hacer, su única distracción era acechar al ratón de la computadora.
Pi
15 de mayo de 2022 / 11:12
Millenials 15 de mayo de 2022 / 11:12
Pi
MILLENIAL 05 de junio de 2022 / 08:34
Aida López Sosa
 

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