El genio de la lámpara
Los tres deseos que concedió a quien lo liberó del encierro no tuvieron que ver con que fuera generoso o agradecido, ni por su buena voluntad, sino pragmatismo puro. Pretendía alejarlo de ahí para que, con los restantes, que se reservó para sí mismo, tuviera la oportunidad de estirar las piernas, ir al baño y recorrer el mundo después del suplicio de mil años de enclaustramiento.
Pingüino
17 de julio de 2021 / 15:48
17 de julio de 2021 / 15:48
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