Ante la puerta de la sucursal, la cola era interminable. Cuando me llegó el turno, las cinco monedas de chocolate que costaba el billete se habían derretido entre mis manos.
Rudolf
20 de abril de 2017 / 12:46
VIAJES DE REGRESO A LA INFANCIA, S.L. 20 de abril de 2017 / 12:46
Rudolf
TALLER 21 de abril de 2017 / 04:48
el aguila descalza
Gracias, águila, por el taller. 26 de abril de 2017 / 13:06
Rudolf
ok 28 de abril de 2017 / 12:15
el aguila descalza
 

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