Me compré un fabuloso palacio versallesco con vistas al mar. Luego, entre mi palacio y el mar, construyeron una mole de apartamentos con vistas al mismo mar. Ya no veía los barquitos en el horizonte, pero aún escuchaba a lo lejos el romper de las olas sobre las rocas. Después, entre el palacio y la mole levantaron otro edificio aún más fastuoso con vistas a nuestro mar. Ya no hay rastro de olas ni de barquitos, y ni siquiera llega la brisa marina. Pero dicen, cuenta la leyenda, que el mar aún sigue allí.
Bala rasa
07 de febrero de 2023 / 00:44
Mar de fondo 07 de febrero de 2023 / 00:44
Bala rasa
Seleccón 08 de febrero de 2023 / 05:46
Sara Coca
Muchas gracias 08 de febrero de 2023 / 23:46
Bala rasa
 

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