Pedro sale del santuario del Santísimo. Cada que tiene algún trabajo que hacer va y pide para que no le falten el pan su familia en caso de que algo malo le suceda. Desde que le rezo la primera vez para que salvara la vida de su esposa y ella se recuperó de puro milagro, le ha sido fiel y de todos sus trabajos le deja siempre un diezmo.
Sube a su auto y enfila a la dirección que le dieron, “lo vas a encontrar en una mesa del fondo. Los jueves cena ahí”, le dijeron.
Pedro abre el compartimento de los guantes y ve su pistola, también en ella pone su fe. Al llegar al lugar, se esconde el revolver en la cintura, sale del auto y, antes de caminar al restaurante, se persigna y encomienda su alma a Dios.
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01 de diciembre de 2019 / 11:22
Hombre de fe 01 de diciembre de 2019 / 11:22
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Taller 02 de diciembre de 2019 / 10:57
Elisa A.
Taller 2 23 de diciembre de 2019 / 07:23
Elisa A.
Hola Elisa me demore mucho, disculpa la tardanza por favor. BD 26 de diciembre de 2019 / 13:29
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Taller 3 28 de diciembre de 2019 / 15:02
Elisa A.
 

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