Fue concebida a inicios del invierno por un par de pastores. Estaba orgullosa de su nariz de zanahoria y sus ojos aceituna que destacaban en su cutis blanquísimo. Al avanzar la estación, sus pechos se afirmaron con la tensión que concede un invierno maduro. Pero cuando llegó la primavera, aparecieron las arrugas, la flacidez y la incontinencia que, gota a gota, convirtió la muñeca de nieve en un charco de agua.
Malvadisco
08 de enero de 2017 / 00:09
Inversión 08 de enero de 2017 / 00:09
Malvadisco
Taller 08 de enero de 2017 / 12:23
SAPO
 

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